Medio oficial chino afirma que se avecina una confrontación militar con EE.UU.

El gobierno de Pekín responde así a los ataques verbales de Donald Trump y el próximo secretario de Estado, Rex Tillerson, sobre Taiwan.

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Pekín ha respondido hoy a las advertencias lanzadas por el próximo secretario de Estado, Rex Tillerson, sobre una posible prohibición del paso de barcos chinos en dirección a las islas artificiales construidas por China en el Mar de la China Meridional. Lo ha hecho mediante un nuevo golpe de efecto diplomático contra el aliado más débil de EE.UU. en la región: Taiwan. El Gobierno de Nigeria ha exigido al gobierno taiwanés que traslade a Lagos la oficina de representación que actualmente tiene en la capital nigeriana, Abuja. De fondo están los 40.000 millones de dólares de colaboración que 24 horas antes el país africano ha recibido por parte del gobierno chino.

Después del encuentro con el ministro de exteriores chino, su homólogo nigeriano ha afirmado que “Taiwan no va a tener ninguna representación diplomática en Nigeria” y que su presencia en Lagos se va a ver limitada a “una misión de negocios con un personal mínimo”.

Esta decisión se produce unos días después de que Santo Tome y Príncipe rompiera sus relaciones con Taiwán y reconociera oficialmente a la República Popular China en vez de al gobierno de Taipei.

China parece envuelta en una campaña diplomática para aislar a Taipei, campaña que se ha agudizado tras el contacto que mantuvieron por teléfono la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, y el presidente electo Donald Trump el pasado diciembre.

Taiwán ha formalizado una “seria protesta” ante lo que ha calificado de “acción irracional” de Nigeria. El portavoz de la presidenta, Alex Huang, ha afirmado que este tipo de actos por parte de la RPC “sólo conseguirán generar el antagonismo de la población taiwanesa” y van a complicar todavía más las relaciones entre los dos lados del estrecho de Taiwán.

Las declaraciones del próximo Secretario de Estado, Rex Tillerson, ante el comité del Senado que analiza su confirmación para el cargo, en las que afirmó que la administración Trump se prepara para enviar a China “una clara señal” para que detenga la construcción de islas artificiales en el Mar de la China Meridional y en las que añadió que van a impedir el acceso a esos enclaves, han sido consideradas por muchos analistas como una verdadera “bomba verbal” que puede anticipar un inevitable choque entre las dos potencias.

Tillerson añadió que la expansión marítima y territorial de Pekín en esa zona es “extremadamente preocupante” y dijo que si China puede controlar el acceso a un espacio por el que cada año transita un volúmen de carga valorado en cinco billones de dólares, esto se convertiría en una amenaza para toda la economía global.

Pekín defiende la soberanía de casi todo el Mar de la China Meridional y se disputa el control de esta zona con otros cinco países aparte de Taiwan. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lu Kang Lu, ha tratado de esquivar una respuesta directa sobre el tema y solo ha dicho que la situación en el Mar de la China Meridional “se ha calmado” y que su país espera que “otros actores no regionales puedan respetar este consenso que es fundamental para el interés de todo el mundo”.

Pero horas más tarde, el diario oficial China Daily ha avisado que si el proyecto de Tillerson se pone en marcha va a desencadenar “una desgracia”.

“Establecería el rumbo para una confrontación devastadora entre China y EEUU”, afirmó el periódico añadiendo que si se produce un bloqueo de ese tipo, la RPC pondrá en marcha una “respuesta defensiva” de sus fuerzas armadas.

Diversos analistas citados en varios medios de comunicación chinos coincidieron en pronosticar que el solo hecho de haberse producido tales declaraciones por parte de Tillerson pueden ser usadas por Pekín para reforzar aún más su despliegue militar en esas islas artificiales. Otros expertos apuntaron además que la hipótesis del bloqueo va en contra del principio de libre navegación por el Mar de la China Meridional que defiende EE.UU..

“Hacer lo que propone Rex Tillerson supondría un compromiso al mismo nivel que la crisis de los misiles de Cuba”, afirma Carlyle Thayer, profesor de la Academia de las Fuerzas de Defensa de Australia.

“Éste es el tipo de declaración fuera de lugar similar a los tuits que añaden combustible al fuego y que empeoran las cosas. A no ser que inicien una guerra con China, EEUU no puede hacer nada al respecto”, declaró Malcom Davis, del Instituto Australiano de Política Estratégica en declaraciones a Bloomberg.

Tao Wenzhao, de la Academia China de Ciencias Sociales, reconoció en declaraciones a la emisora CGTN que Pekín está “muy preocupada” por la posible política de la nueva Administración Trump, ya que no se trata solamente de los planes de Trump o de las palabras de Tillerson, sino también de todos los “halcones” -ésa fue la palabra que usó Tao- de la que se ha rodeado, conocidos por sus oposición tradicional a las autoridades comunistas.”

 

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