El estallido de la burbuja del fracking acelerará la deflación global

La caída estrepitosa del precio del petróleo a menos de 60 dólares el barril ha dejado al descubierto la burbuja del fracking y su apalancamiento de 550 mil millones de dólares como indicamos en el post anterior, aunque se estima que alcanza 1,1 billones de dólares. Esto confirma que la creación de dinero barato por la Reserva federal y el Banco Central Europeo han inflado los activos financieros a niveles insostenibles que ahora comienzan a implosionar.

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Desde el estallido de la crisis el año 2008, muchos han manifestado su temor de que los abundantes torrentes de dinero dispararían la inflación. Como indicamos en varios post dedicados al tema, la inflación era un fenómeno imposible en Europa dados los históricamente altos niveles de desempleo. Nunca, en la historia de Europa, el desempleo había sido tan abultado. Esto ha sido posible por la aplicación de las políticas más nefastas de la historia moderna que han privilegiado la “estabilidad financiera” por sobre la estabilidad del empleo. A su vez, el empeño de los banqueros centrales en la estabilidad financiera ha significado la creación de enormes burbujas cuyos altos niveles de apalancamiento amenazan con provocar un nuevo tsunami financiero.

La caída del precio del petróleo en niveles cercanos al 45 por ciento desde el mes de junio confirma el estallido de la burbuja del fracking. La llamada “independencia energética” de Estados Unidos era una falacia, así como las bondades de un sistema de extracción de alto costo y también de alto riesgo por la contaminación de las napas subterráneas. Es cierto que para Estados Unidos el fracking significó mejorar los niveles de empleo y crecimiento. Pero esto resultó una copia exacta de la génesis de la burbuja subprime. El ejemplo de la burbuja inmobiliaria española es representativo de lo que ha ocurrido con el fracking: el descenso de las tasas de interés facilita el despliegue de portentosos niveles de inversión que permiten la mejora transitoria del empleo y el crecimiento económico. La aceleración de este proceso desata la burbuja y sólo cuando la burbuja estalla se detecta que esa situación era insostenible.

El cierre de las empresas de fracking en Estados Unidos volverá a elevar el desempleo y esta vez la Reserva Federal no podrá seguir inyectando dinero dado que ha sido justamente la irrupción del dinero barato la que ha impulsado la creación de las burbujas bursátiles. Aunque es posible que una vez la Fed caiga en la trampa y aplique nuevos planes de flexibilización cuantitativa que incubarían nuevas burbujas y el aumento de la volatilidad financiera

El fantasma de la deflación cobra vida

La ideología económica que afirmaba que las inyecciones de dinero en la economía se traducían de inmediato en inflación de precios, se ha demostrado completamente falsa. De ahí que hace seis años apuntáramos ¿Quien ganó con el control de la Inflación?, así como ¿Riesgos de inflación? No, por el contrario, en momentos en que se anunciaba una inminente escalada inflacionaria que nunca llegó.

Todos los tópicos referidos a la neutralidad del dinero, analizados aquí y aquí, nos indican que el dinero no es neutral en la Economía y que es la velocidad del dinero la que desempeña un rol clave en las crisis. La economía ortodoxa, sin embargo, ha definido siempre que la velocidad del dinero es constante y que se mantiene estable y sin variaciones en el tiempo. Este es otro de los grandes errores de la economía tradicional.

La historia reciente ha demostrado que las inyecciones de liquidez de los bancos centrales solo alientan las burbujas de los activos financieros, pero no la inflación en la economía real. Si las políticas monetarias generaran abundante nivel de empleo en el sector real y no especulativo, se podría generar inflación. Pero las políticas monetarias no han generado empleo, solo burbujas especulativos. La deflación de precios en Europa está en plena marcha, pese a las jugosas inyecciones de dinero de Mario Draghi. El estallido de la burbuja del fracking alentada por la Reserva Federal ver aquí, amenaza con un nuevo tsunami financiero que ya comienza a sentirse en las bolsas europeas.

El agravamiento de la deflación echará por tierra la débil recuperación económica europea acentuando la contracción y el estancamiento. La caída en el precio del petróleo (que se prolongará en forma inevitable hasta mediados del próximo año) significará el descenso de numerosos productos para los cuales el petróleo es su insumo clave. Todo esto acelerará el proceso deflacionario iniciado por los planes de austeridad y que fueron potenciados por las políticas que buscaron dar estabilidad al sistema financiero, y solo crearon nuevas burbujas.

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